Vivir con un infarto de miocardio - Jaume Merino -

Es lo que le sucede a muchos españoles. El hecho tiene doble lectura: Han tenido la desdicha de haber sufrido este accidente, que es una epidemia de nuestras sociedades y se relaciona con los hábitos vitales y por otra parte se han beneficiado de los avances médicos habidos y que han reducido mucho las muertes tras padecerlo. En los años 50 a 60 morían en cuidados intensivos el 30% de los que llegaban, que eran la mitad de los que los sufrían y en este momento sólo lo hace un 8%.

Las personas con infarto se han convertido en enfermos crónicos, muchas veces con gran calidad de vida. Les planteamos medidas de rehabilitación porque pretendemos mejorar su supervivencia y su capacidad funcional, su adaptación a la enfermedad ello a través de inducir cambios en su estilo de vida y comportamientos. Algunas de ellas implican también a sus familiares. Para la rehabilitación cardiaca, en algunos países y/o centros existen equipos formados por ATS, fisioterapeutas y médicos interesados en estos problemas, a los que se añaden dietistas, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales o expertos en fisiología del deporte. Pero en su ausencia le repaso que se puede hacer.

La rehabilitación se inicia durante su estancia en el hospital con movilizaciones, etc. Por ello me voy a ceñir a actuaciones en las fechas siguientes. Hay que considerar: la información, la actividad física, la relajación psíquica, la dieta y otros hábitos de vida. La información: El paciente debe conocer que es su enfermedad , qué la provocó, como se trata y qué debe hacer para disminuir el riesgo de que repita. Fundamentalmente la importancia de:

-Dejar de fumar. Controlar su diabetes si la tiene (mantener la glucemia basal cerca de 100mg/dl). Mantener su presión arterial en valores menores de 140/90 mmHg.

-Regular su peso ( lo mas cerca del pactado)

-Realizar ejercicio físico entre 30 y 60 minutos de media cinco veces a la semana.

-Mantener bajo su colesterol malo (por debajo de 100 mg/ml de LDL).

-Ser consciente de cómo se siente. La actividad física, gimnasia y paseo, Se ha visto que aumenta la capacidad del aparato cardiovascular, favorece el abandono del tabaco, el control de la tensión arterial, del peso, de las lipoproteínas, y alivia la ansiedad. Y también mejora el pronostico y la calidad de vida.

-Debe iniciarse tras una valoración cardiológica (prueba de esfuerzo submáxima (<= 5 Mets). Una respuesta adecuada supone que no debe tener dificultad en reanudar las actividades cotidianas. Hay mayor riesgo si la edad es mayor de 75 años, su fracción de eyección es baja, tiene arritmias sintomáticas, isquemia persistente o datos de fallo cardiaco.

-Cuando la realice debe utilizar vestidos y calzados cómodos y no debe iniciarla una hora antes de la última comida. Es mejor hacerla acompañado.

-Su práctica debe ser progresiva; puede serle útil anotar la frecuencia cardiaca que alcanza así como la distancia y el tiempo que dedica.

-Son específicamente útiles el paseo, la bicicleta o el remo estable realizados en sesiones de 20 a 30 minutos. También los que practica con balón, con la cuerda (o comba), por parejas. Se desaconseja la actividad que implica ejercicio isométrico: levantar pesos, saltos en banquetas o en las espalderas , en general aquella que requiere respirar con la glotis cerrada.

-Es aconsejable realizar ejercicios de gimnasia en los que participen todos los grupos musculares;

-Debe practicar las actividades que más le entretienen, divierten o le son habituales, utilizando los grupos musculares que empleaba con mayor frecuencia: brazos, piernas, etc..

-Debe hacerse de forma progresiva. Si no hay supervisión médica, a partir de las 10 ó 12 semanas la actividad debe alcanzar una frecuencia cardiaca 75 % de la máxima que consigue al realizar la prueba de esfuerzo.

La dieta. Debe conocer el interés de vigilar sus colesteroles, el bueno y el malo y evitar aquellos alimentos que aportan grasas saturadas o ácidos grasos trans. Su dieta supone tomar las calorías adecuadas, aquellas que, en caso de estar obeso le permitan perder peso. Debe incluir la restricción salina si es hipertenso o quedó con insuficiencia cardiaca. Abordaje psicológico:Al sufrir el infarto la ansiedad, el miedo a la muerte, es grande. Se sigue de mecanismos de negación y luego con rasgos depresivos por temor a la invalidez.. A veces ya previamente tenía una personalidad A, con rasgos de hostilidad e incapacidad en expresar sus sentimientos. Puede ser útil valorar el grado de ansiedad o depresión mediante escalas. Las técnicas de relajación favorecerán el retorno alas actividades habituales. Son eficaces muchos abordajes: yoga, bio-feedback, etc., incluyendo las técnicas en grupo y también es útil la medicación ansiolítica.

Otras actividades: trabajo y sexo: Para retornar al trabajo el factor más importante es la auto eficacia del enfermo, es decir, la valoración que el mismo hace de su capacidad para ejecutar su trabajo con confianza, su confianza en volver a trabajar. Si prevé que los problemas de volver al trabajo son mínimos, es que tiene una percepción más libre de la enfermedad y estas personas alcanzan niveles muy elevados de vuelta al trabajo. Otros factores son la edad, historia laboral, pensión esperable, etc.. La familia es sobre-protectora suele impedirlo y si cree que el estrés laboral está implicado en la enfermedad también. Es mejor una familia que apoye, aunque sea en exceso que si lo hace de forma deficiente. Es habitual que si las pruebas tras el infarto son normales el enfermo practique el sexo completo unas 2 semanas tras el infarto. Si requiere sildenafilo debe saber que no puede tomarlo si recibe nitritos, pero no tiene problemas con beta bloqueantes o iecas.4856


Director del departamento de Medicina Clínica de la Universidad Miguel Hernández y jefe de servicio del hospital de San Juan

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